Esta carta abierta de G. Vogel, apoyada por hermanos de varios países, advierte seriamente contra las principales nuevas doctrinas propuestas por W.J. Ouweneel, en particular: la profanación (limitada al mal "fundamental", con acusación de "cadena de profanación"), la independencia (autonomía "parcial" de las asambleas locales) y el ecumenismo "bíblico". De paso, el autor aborda la importante cuestión de la oración al Espíritu Santo. Denuncia también el uso de argumentos filosóficos, en sí mismos claramente contrarios a la Palabra de Dios.